¿Quién es el virus?

Las redes y los medios no paran de hablar de una pandemia de un virus llamado Covid19 que se inició en Wuhan, en un mercado donde se comercializaban, entre otros, animales salvajes vivos y muertos. Según los estudios y el cálculo de probabilidades, este virus se cultivó en un murciélago, que luego lo transmitió a otro animal salvaje, el cual no se tiene de momento una certeza de cuál pudo ser (se dice pangolín pero no está del todo claro), y este fue el intermediario de la enfermedad al ser humano.

Esta epidemia (al ser global, pandemia) llega en un momento donde el conjunto de los casi 7.780 millones de humanos consumimos al año más recursos de los que la Tierra puede regenerar ese mismo año. Los humanos hemos ideado un sistema económico que no tiene en consideración el coste que le supone a la Tierra y al resto de seres vivos que cohabitan en ella. Costes tales como: Contaminación de tierra, aire y agua. Gases efecto invernadero. Explotación de recursos. Generación de basura. Destrucción de flora y fauna.

Hemos entrado tan en serio en este juego de las naciones y del sistema capitalista, que nos hemos pensado que los únicos beneficios y pérdidas a considerar eran los que salieran derivados del dinero ficticio. Y eso nos ha hecho olvidar de quienes somos, de dónde vivimos y con quien convivimos. 

Sin embargo, el hecho de que hayamos olvidado algo tan esencial no significa que este no vaya a revertirnos y afectarnos algún día negativamente. Las consecuencias nos empiezan a llegar, pero no lo suficiente como para que las personas despierten. 

Pero quizás la Tierra no tenga la paciencia para esperar que algún día el ser humano despierte y recupere su conciencia completa, provocando por ende un cambio del sistema que permita la convivencia con todos los seres vivos, y que permita la sostenibilidad e incluso fortalecimiento de la Tierra en el corto y el largo plazo.

Por lo tanto, en términos técnicos somos el enemigo de la Tierra. Somos como un virus que nos aprovechamos de los recursos de la Tierra, sin importar si destruimos lo que haya por el camino con el fin de reproducirnos y preservar a nuestra especie. Y así seguimos transmitiendo ese mensaje de manera directa o indirecta a las siguientes generaciones.  Tan evidente es esto, que incluso se inician debates de que en qué nueva Tierra vamos a vivir una vez hayamos destruido la que ya tenemos o la que tenemos ya no pueda generar suficientes recursos par todos los seres humanos que vivimos en ella. Es decir, en vez de evitar la destrucción y tomar acción, la damos por supuesta, “disfrutamos del presente” sin consciencia y ya empezamos a buscar el siguiente habitat que conquistar en el universo para garantizar nuestra supervivencia. 

Pero de hecho cualquier experto os dirá que el objetivo ideal de un virus es aprovecharse del cuerpo o habitat en el que vivan, pero sin matarlo. Porque el virus sin ese habitat, muere también. Bien, pues los humanos somos como un virus defectuoso, al que aparentemente no le importa la destrucción de su habitat y por lo tanto es un como un virus autodestructivo al largo plazo.

Los seres humanos vemos el Covid19 como un virus que nos enferma, nos mata y nos paraliza nuestros juegos económicos. Pero si una especie inteligente no humana lo viera desde fuera de la Tierra, seguramente consideraría que el virus es precisamente el ser humano y el covid19 es el antivirus que la Tierra nos lanza.

Pero quizás esto sea un regalo de la Tierra para despertar antes de que sea demasiado tarde y que podamos tomar una decisión sobre qué queremos ser. ¿Un anticuerpo protector de la Tierra o seguir siendo un virus autodestructivo?

Texto: J. Kulume

Ilustraciones: Cé Marina (cemarina.com) 

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